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Los huaycos
(o llocllas en el idioma quechua) son flujos
de lodo y piedras con gran poder destructivo, muy comunes en el Perú.
Se forman en las partes altas de las microcuencas
debido a la existencia de capas de suelo deleznables
en la superficie o depósitos inconsolidados de suelo,
que son removidos por las lluvias. Los huaycos se
producen en mayor medida en las cuencas de la
vertiente occidental de la cordillera de los Andes y
en las cuencas de su vertiente oriental (Selva alta).
Las zonas
afectadas por un huayco son espacios delimitados por
una determinada quebrada, produciéndose las principales afectaciones
en el delta o cono de depósito. Los daños que produce
un huayco son considerables por su gran energía, destruyendo o arrasando todo a
su paso, demoliendo incluso estructuras de concreto
armado (ver foto).
Al igual
que las inundaciones, los huaycos se producen durante
la temporada de lluvias, entre diciembre y abril.
En años de El Niño se incrementa el número y la magnitud
de estos torrentes de lodo, debido a las lluvias intensas
que caen sobre las cuencas costeñas poniendo en actividad
muchas a muchas quebradas y torrenteras, pudiendo en algunos
casos represar el río hacia el cual descargan su flujo.
Los huaycos arrasan viviendas y cultivos, destruyen
tramos de carreteras y la infraestructura sanitaria.
Las zonas más propensas a huaycos son: la cuenca del
río Rímac (Lima), la cuenca del río Chanchamayo (Junín), la
cuenca del río Mayo (San Martín),
las zonas de Quincemil, La Convención, Lares y
otras microcuencas del río Vilcanota, Urubamba
(Cusco) y la zona urbana de Arequipa.
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